EL DIOS DINERO
En primer lugar, el dios que mueve este mundo es el amor al dinero. Pablo dijo a Timoteo: porque los que quieren enriquecerse caen en tentaciòn y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas,que hunden a los hombres en destrucciòn y perdiciòn; porque raìz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.( 1ª Ti. 6: 9-10)
Jesùs dijo, no podemos servir a dos señores: Ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerà al uno y amará al otro,
o estimarà al uno y menospreciarà al otro. no podèis servir a Dios y a las riquezas. (Mt. 6:2 El 4)
Muchos se han desviado de la fe siguiendo este dios. El poder y la seguridad que aparentemente da el materialismo, toma el lugar de la fe en Dios.Aunque difìcilmente lo admiten, millones siguen esta forma de pensar y sus vidaa cotidianas lo demuestran. Para muchos, el dinero es màs importante que la vida humana y el alma eterna. miles mueren de hambre, mientras otros amontonan riquezas para su propia condenaciòn.
De esta vida no podrè, llevar ninguna cosa que ganè.
todo loque aprecio y valoro, lo dejarè con mis tesoros.
lo que luchè por conseguir, lo abandonarè cuando tenga que ir.
Aunque lo llamo mìo, y me da orgullo, la tumba me dirà no es tuyo. y todo lo que recojo, y todo lo que gano no podre llevarlo a ese mundo lejano.
Y a veces pienso: què tendrè en la otra vida donde irè;
què dirà el gran Dios justo; tendrè confianza, o me darà susto.
Y el tiempo que vivì aquì en la tierra...
¿Lo invertì en riquezas vanas, o en las eternas?
¿O serà mi destino encontrar al final que todo lo que hice lo hice mal?
Si siembro con làgrimas la preciosa semilla volverè con gozo trayendo las gavillas; las almas ganadas, tesoros eternos;
donde la polilla no corrompe ni ladrones alcanzan.
Jesùs dijo: No os hagàis tersoros en la tierra, donde la polilla y el orìn corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orìn corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
porque donde estè vuestro tesoro, allì estarà tambièn vuestro corazòn. (Mt. 6:19-21).
